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Tratamiento del Prurito y Queloides con Bioestimulación H.L.

Extraído de los archivos del Centro de Analítica LA ESPERANZA

Resumen de lo publicado en:

Revista Laboratorio – Vol. 78. Nº 556 – Granada – España

Revista de Medicina Militar – Nº 208 – Asunción – Paraguay

Primera Jornada Nacional de Actualización en Quemaduras – Asunción – Paraguay

INVESTIGACION REALIZADA POR:

Prof. Dr. Alberto Miquel

Dr. Ramón Ude

Dra. Gladys Ruiz

Cirujano Plástico Dr. José Enrique Gauto

Cirujano Plástico Dr. César A. Vera Valenzano

Prof. Dr. Juan Carlos Zanotti-Cavazzoni

Dra. Virginia de Zanotti-Cavazzoni

Dra. Juana Malvetti Massare

INTRODUCCIÓN

Este estudio nació a raíz de la observación, durante años, de pacientes tratados con el bioestimulador Hapteno Lipoide (H.L.) por diversas patologías y que coincidentemente tenían cicatrices queloides.  En el trascurso del tratamiento estas cicatrices mejoraban, especialmente las de la región abdominal, como así también constituía una eficaz terapéutica para el perturbador síntoma del prurito, además de modificar las condiciones biopatológicas determinantes de la recidiva.

En el trabajo publicado se menciona la técnica de obtención, la composición y los métodos usados para la identificación de los componentes de la sustancia lipídica, denominada Hapteno Lipoide.  Se pudo comprobar por medio del Biodiagnóstico (prueba laboratorial clínica, funcional, múltiple y dinámica que se fundamenta en la aplicación de autoantígenos), que el autoantígeno H.L. determina acciones estimulantes del tipo químico, hormonal y enzimático.

En las cicatrices queloides e hipertróficas, una enzima del tipo de las enteropeptidasas y otras no muy bien determinadas, son las que estimulan las terminaciones nerviosas A, D y C, causando el síntoma del prurito, que se manifiesta al poco tiempo de instalarse la cicatriz queloide y puede persistir por años o meses, con intensidad variable, en zonas de la lesión. Las citadas enzimas se encuentran activadas, en estas patologías, por el aumento de la acidez a razón de la rémora circulatoria existente por las modificaciones estructurales y el aumento de tejido conectivo por donde circulan.

Se pudo comprobar por pruebas laboratoriales dentro del Biodiagnóstico, que el bioestimulador denominado Hapteno Lipoide, es un equilibrador biológico que reactiva la circulación arterial y venosa, restaura la oxigenación y por tanto disminuye la acidez que activan las enzimas anteriormente citadas y por este mismo motivo, reblandece las densificaciones del tejido conectivo, lo que hace desaparecer el prurito como primera medida.

CASUISTICA

De los 31 casos tratados para este estudio, se exponen en el presente resumen algunos de ellos:

N.L.G., 2 años 9 meses, masculino.

Quemado por alimentos líquidos en hervor, presenta cicatrices queloides en el dorso del tórax, brazo, antebrazo y muslo izquierdos, adherencias en la axila y flexura del codo.  4 injertos de piel rechazados y las zonas cutáneas de donde se extrajo el injerto también son queloides.  Prurito de intensidad variable que no responde a ninguna terapéutica.

Luego de la administración en forma intramuscular del bioestimulador H.L. a razón de tres veces por semana, se ha podido constatar la desaparición del prurito a la 1 semana de tratamiento.  Después de 6 frascos de H.L. (12 meses de tratamiento intermitente), se puede observar disminución evidente del espesor de la cicatriz y coloración notoriamente disminuida en intensidad.  La cicatriz queloide reblandecida permite la flexión perfecta del codo y el estiramiento del brazo.

Antes                                                                  Después

R.B.Z., 25 años, masculino.

Quemado por llamas a causa de accidente con nafta, presenta lesiones queloides en la cara, cuello, tórax, piernas y brazos.  Tratado con radioterapia, antialérgicos y corticoides sin éxito.  Prurito intenso.

Luego de instituida la terapéutica con el autoantígeno H.L., el prurito desaparece con la aplicación intramuscular del primer frasco.  Después de la aplicación en forma intermitente de ocho frascos en 10 meses de tratamiento, las dimensiones de las lesiones disminuyeron notablemente, así como también el espesor del tejido conectivo.  Las cirugías estéticas de las adherencias interdigitales de la mano, efectuadas durante el tratamiento con el autoantígeno, han tenido un resultado muy satisfactorio sin presentar una cicatrización queloide, en contrapartida de las cicatrices queloides de los muslos, donde se tomo tejido para los injertos efectuados antes del tratamiento.

Antes                                                          Después

C.R. , 28 años, masculino.

Paciente que presenta cicatriz queloide de apendicetomía, de color violáceo, tirante en los movimientos, prurito intenso que no responde a ningún tratamiento.

Con el primer frasco de aplicación parenteral de Bioestimular H.L. el prurito desaparece y a los 6 meses con tres frascos de H.L. aplicados exclusivamente en forma parenteral, desaparece la tirantez de la cicatriz y el color y consistencia de la misma es normal.

M.C. de P. , 32 años, femenino.

Paciente colecistectomizada con cicatriz queloide e hipertrófica dura y exuberante, dolorosa y tirante.

Se le practica 4 sesiones de aplicación local de 0,2 a 0,5 ml. del autoantígeno H.L. con tres días de intervalo, en las cuales se practican en total, 14 infiltraciones en las zonas mas duras y sensibles.  En la tercera sesión la aguja es introducida sin dolor, la cicatriz es pálida, plegable en toda su extensión y la tirantes notablemente disminuida.

Luego de las cuatro sesiones de aplicación local, se inicia la administración parenteral del bioestimulador H.L. día de por medio, hasta completar tres frascos de 20 cc. cada uno.

Al mes de tratamiento la tirantez de la cicatriz es percibida solo en la inspiración profunda y en forma poco intensa.  A los seis meses presenta cicatriz plana, sin prurito ni dolor.

N.D., 42 años, masc. / D.T., 25 años, fem. / A.G., 56 años, fem. / P.M., 60 años, fem.

1 mes antes de sus respectivas cirugías, se les sometió a un tratamiento profiláctico con el autoantígeno H.L. a cuatro pacientes con antecedentes de cicatrices queloides.  Aplicaciones intramusculares 3 veces a la semana con una dosificación acorde a su peso y edad para luego continuar con el tratamiento durante la cicatrización en forma parenteral.  El resultado fue excelente en todos los casos, ninguno de ellos presentó recidiva.

CONCLUSIONES

Los signos más evidentes de la acción del autoantígeno H.L. sobre la cicatriz queloide son:

  1. La disminución de la extensión y dureza de las lesiones, volviéndolas mas flexibles al tacto y con un color mas natural a la vista, como es también notoria la mejoría en la circulación local.
  2. Es constante, en todos los casos tratados, su excelente efecto antipruriginoso, sin las contraindicaciones que poseen otros tratamientos, especialmente aquellos a base de corticoides.
  3. En los casos de cicatriz hipertrófica que incluye músculos y aponeurosis, que da evidente trastorno funcional y postural, se ha podido comprobar que los tejidos afectados recuperan consistencia y elasticidad.
  4. Se ha podido observar que cuanto menor es el tiempo transcurrido entre la instalación de la cicatriz queloide y el tratamiento con el bioestimulador H.L, mayores son los beneficios obtenidos y más corto el tratamiento.
  1. También se observó que el tratamiento con aplicaciones localizadas y/o parenterales, acorta definitivamente la duración del tratamiento.
  2. El bioestimulador H.L. es excelente como profiláctico en estas patologías.
Artículo publicado por Ana María Zanotti Cavazzoni M.